Radicalmente sencillo. El concepto nace de una simpleza tan extrema que para algunos puede parecer algo insustancial, algo carente de un interés superior si de lo que se trata es de extraer alguna conclusión. Bueno, es innegable que algunos pueden pensar así.
Que quede claro que aquí y ahora me manifiesto espontáneamente y no estoy dispuesto a negar a las evidencias. Quizá postergar lo inevitable, tratando de imaginar alguna situación en la que uno pueda salir indemne. Veredicto, culpable. Y así se escribe la historia, a base de palos, a base de hostias que todos tratamos de evitar y que muy posiblemente merezcamos. El problema es que no hay tanta gente dispuesta a darla sin creer que van a recibir un severo castigo posteriormente. Yo me posiciono a favor y admito que me gustaría ser un castigador. De oficio hijo de puta con clase. Al final te quedas en neoromántico con ínfulas de adolescente posmoderno y tratando de comunicarse a un nivel estratosférico, un globo tan gigante que nunca explotará pero nunca flotará, nunca se dejará llevar por nada. Ja, ironías aparte, si de lo que se trata es de sincerarse, pues no lo creo, porque quizá alguno crea poder sacar algo claro de todo esto. Está bien, os invito, indómita gente, a este notable ejercicio de estilo. Y claro, luego lo demostráis.
Quizá se trate de eso, de probarse a uno mismo, de definirse paso a paso y de empezar las cosas del principio, para que luego el final realmente conlleve un significado. Estos pasos tan anegados de complicaciones, esos pasos que queremos evitar, esos pasos que conceptualizan todo y nada, esos pasos que conllevan la raíz de todo. Esos pasos son necesarios. Creo firmemente que todo esto era necesario, y todo esto puedo afirmarlo porque ya lo he podido comprobar. Repito, era necesario. De este modo uno ve las cosas con más claridad, reestructura sus prioridades y afina su puntería. Qué complicado es todo y qué simple es a la vez. Nos entestamos en liberarnos de nuestra sencillez, una virtud nunca bien ponderada, una cualidad marginal, algo tan básico y a la vez tan poco humano…pero nuestro.
Y así imagino que el futuro te depara otras cosas. No soy capaz de expresar más hoy. No, realmente sí que puedo, pero se trata de ir paso a paso ¿no?
noviembre 3, 2008 a 10:14 pm
Si la Paradoja de la Predestinación la establecemos nosotros mismos, vivo por y para la paradoja, siendo desde este momento todo enorme y bondadoso; brillante como una supernova. Equilibrio 1, Dios 0.
noviembre 3, 2008 a 10:25 pm
Esto es una provocación en toda regla.